Si nos ponemos a pensar en lo que era antes, en como era antes, en lo que éramos antes, seguramente descubriríamos lo que nunca nos agrado, lo que siempre intentamos ocultar, lo que nos hizo daño, lo que nos molestaba, pero al fin y al cabo, lo que éramos de verdad.
Mirar al pasado no es fácil, duele, y mucho, recordar todas esas veces en que lloraste a escondidas, esas veces en que el bisturí era la única salida a tus problemas, esas infinitas horas en el psicólogo, esa inquietante mirada del psiquiatra, la cara de frustración de tu mamá, verla llorar de desesperación cuando veía esas innumerables cicatrices en tu brazo, duele tanto.
Duele tanto recordar esas semanas enteras en el hospital, recordar esos días en lo que único que hacías era llorar de rabia, pena, frustración. Ver la cara de decepción de tu familia al ver tu nulo desempeño en los estudios, recordar esos gritos, esas peleas, esos portazos, esos insultos. Duele recordar las burlas de la gente, la cara de miedo de esos niños que jugaban en la calle cuando te veían pasar, o que no te tomaran nunca en cuenta para nada. Duele tanto que la única persona que te sacaba una sonrisa todos los días, te gustara, que esa persona fuera tu único amigo, y para peor él estuviera enamorado de otra persona, y esas sonrisas que te sacaba en el día fueran lágrimas al llegar a tu casa.
Duele tanto recordar todo eso, pero es necesario, porque eso es lo que somos, es lo que nos hace tener la fuerza para enfrentar cada día, y te hace sentir orgulloso de ti mismo, porque a pesar de todo, sigues aquí, superaste todo eso, sigues siendo feliz.
Pero es molesto, es raro, es triste, porque está bien, uno como persona tiene tantos recuerdos buenos como recuerdos malos, pero duele, ¿Por qué? Porque esos recuerdos buenos se han ido poco a poco, y uno queda en… nada. Y por más que uno intente que las cosas sean como fueron en ese instante, esos buenos momentos, solo consigues que sean peor, y eso es frustrante.
Pero no todo tiene que ser tan malo, tan deprimente, ya aprendí de eso hace mucho tiempo, no es el fin del mundo, todo saldrá mejor, las personas se van y uno tiene que aprender a vivir con eso, y cuando eso sucede aparecen otras cosas, otras personas, lo que te hace bien, lo que te hace FELIZ, y todo vuelve a empezar. Así es la vida, y no hay nada que hacer contra eso.
Dicen que los hechos son los que hacen a las personas, y si hemos pasado por tanta mierda, por tantos malos momentos, y después de eso seguimos siendo iguales ¿Por qué ahora, cuando todo lo malo pasó, somos tan distintos?, si sentimos igual que antes, pensamos igual que antes, soñamos igual que antes y vivimos igual que antes, entonces ¿Cuál es el cambio? Y es que simplemente no hay un cambio, eso no existe, solamente queremos ocultar lo que fuimos, lo que de verdad somos, lo que no nos gusta de nosotros, y eso no es sano, molesta, y es triste, quizás no para nosotros como personas, porque tal vez para uno sea todo mejor ahora, pero ¿Qué pasa con la gente que te quiere y se preocupa por ti? ¿La que sabe cómo eres en realidad? ¿La que te conoce desde siempre?, porque aunque uno se sienta mejor siendo algo que no es, algo que nunca fue, o algo que nunca será, es esa gente, esa que te quiere, esa que siempre estuvo ahí, la que aprendió a tolerar tus mañas, tus defectos, siempre esa gente es la que pierde en todo esto, siempre.
Recuerdos, actos, cambios…